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Empresarios mexicanos se unen contra la narrativa de odio de Trump

23 ene 2017

“Sólo hemos vistos los cortos de una película”, dijo a mediados de diciembre Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico). “La película de suspenso empezó hace muchos meses, y la de terror todavía no la vemos”.

El banquero central del país se refería a Donald Trump, quien este 20 de enero asumirá la presidencia de Estados Unidos. El empresario estadounidense, según Carstens, podría representar para México una película de terror, ya que generaría un choque sobre el tipo de cambio. Pero todavía no se sabe qué es lo que pasará, advirtió.

Los empresarios mexicanos que viven en Estados Unidos han visto los adelantos de esta película desde la primera fila, en tiempo real y hasta el cansancio. Es por eso que quisieron responder con una campaña que lograra meter en la cabeza de los estadounidenses y del mundo, que los mexicanos no son como Trump los describe.

Javier Martínez, presidente de la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM-USA), cuenta que así fue como buscaron a algunos de los mejores cabilderos del mundo para que los ayudaran a exorcizar los demonios de esa película de terror que está por estrenarse.

Martínez, quien representa a 5,535 empresarios en Estados Unidos que generan más de 240,000 empleos, dice que todo esto se presentó en un contexto adverso, pues hay un gran desconocimiento de lo que es México en el país del norte.

“Tenemos la experiencia de los senadores estatales de California, muchos de ellos mexicano—americanos, que llegan y me dicen: Oye, en la Ciudad de México creíamos que andaban en burro y con sombrero”, señala a Forbes México.

Carstens resumió fiel a su estilo uno de los capítulos recientes de la historia de México, el pasaje en donde un multimillonario se une a los republicanos y lanza una campaña de odio contra los mexicanos para ganar votos en zonas en donde los blancos son desplazados de sus empleos por mano de obra barata. Los cortos de la película dejaban ver que habría un nuevo muro entre Estados Unidos y el país pobre del sur que manda “violadores” y “ladrones” a las zonas ricas de la nación poderosa.

Entre sus reiteradas promesas, Trump adelantó la expulsión de tres millones de migrantes mexicanos y terminar con el Tratado de Libre Comercio.

En algunos minutos de sus discursos repetidos en redes sociales hasta el cansancio, habló de que repatriaría los empleos que empresas como Carrier o Ford tienen en lugares impronunciables para un habitante de la Quinta Avenida que se respete.

“Fue un gran error dejar pasar los años, porque llega un político como Donald Trump y no tenemos capacidad de reacción ni de defensa”, afirma el presidente de AEM—USA.

Ahora se está desarrollando la capacidad de reacción a través de una red de organismo y asociaciones de empresarios en México y Estados Unidos, pero también se necesita tener una oficina en Washington dedicada al cabildeo, agrega Javier Martínez.

Desde ahí se necesita llegar a los tomadores de decisiones como los senadores, congresistas, gobernadores claves de Estados Unidos, así como a los aliados de México para mostrarles las cifras reales y precisas de lo que representa la relación.

“Cuando te sientas con esos representantes te dicen que no sabían que 25 entidades de Estados Unidos tienen a México como su primer o segundo mercado de destino de sus importaciones”, recuerda.

“Estamos buscando organizarnos, porque el triunfo del candidato republicano nos agarró fuera de base”, asegura Martínez. “Estamos dormidos, pero ya basta, vamos a cambiar la historia”.

En ese sentido, recuerda que son 35 millones de mexicanos-americanos, quienes “no estamos organizados y tenemos déficits de ingresos y educativos”.

La comunidad cubana, compara, es de un millón de habitantes radicando en Estados Unidos, pero tuvieron dos precandidatos a la presidencia de EU por el partido Republicano, y cuenta con representantes y senadores. “Gracias a Trump se activó el chip de la gente, ya que éste es el momento de hacer historia, porque todo está muy mal”.

México no está de rodillas

Las amenazas que nos han llegado en los cortos han generado ruido incluso en México, por ejemplo, está el caso de Carrier, el fabricante de aires acondicionados que frenó su llegada a Nuevo León ante las amenazas del presidente electo. Aunque algunos afirman que esto no da miedo, que no les genera ni tantito terror.

“Nuevo León es un estado que no tiene por qué asustarse”, dice Fernando Turner Dávila, secretario de Desarrollo Económico y del Trabajo de la entidad.

“Los americanos creen que estamos de rodillas esperando a ver qué nos dan y no ven todo lo que compramos, México es el país que más le compra del mundo”, recuerda el hombre quien, antes de ser funcionario del primer gobernador independiente en el país, Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, administraba Katcon Global.

Desde Katcon, Turner Dávila fabricaba autopartes en China, Estados Unidos, Corea del Sur, Polonia, India, Australia y México. En pocas palabras es una empresa global, que nunca ha sido frenada por el proteccionismo económico.

“No es ir a negociar con el sombrero en la mano, porque nos van a arrollar”, cuenta el fundador de otras empresas como Bienes Turgón, Food Solutions y, Asesoría y Servicios Integrales de Manufactura.

El funcionario dice que hasta el momento no lo han invitado para ser parte del grupo de cabildeo: “Es la primera noticia que tengo. Pero siempre estaré interesado en ayudar en lo que pueda”.

Lo primordial es frenar la actitud prepotente y despectiva generada por el discurso de Trump, porque hay mucha inversión mexicana en Estados Unidos, y sus habitantes y empresarios de su frontera sur necesitan de México, agrega Fernando Turner. Sin olvidar que no están preocupados. “Éste país es grande y poderoso y tenemos con que negociar”.

En este momento, de hecho, ya se trabaja en la renegociación del TLCAN, dice Claudio X. González Laporte, ex presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios.

“Estamos preparados”, asegura el empresario que formó parte del equipo creador y negociador de dicho tratado comercial.

Ese acuerdo comercial por sí sólo nos da competitividad ante el mundo y nos permite competir ante nuevos jugadores económicos como China y Rusia, dice el también presidente del Consejo de Administración de Kimberly Clark México. Ya se inició con una estrategia de cabildeo, pero se necesita ver cuál será la propuesta de renegociación planteada por el presidente electo, precisa.

“Esperemos que se busque modernizarlo y ampliarlo, en aquellos temas que no existían, como el comercio electrónico”, dice Claudio X. González Laporte, y advierte que la defensa del tratado TLC será fuerte.

Se suman empresas mexicanas

“El mensaje que queremos transmitirle al presidente electo de Estados Unidos es que no estamos dispuestos a que nos trate de la manera como nos ha tratado”, explica el presidente de la Asociación de Empresarios Mexicanos.

El originario de Aguascalientes, quien es un referente en la distribución de tequila y mezcal en Estados Unidos a través de Martínez Brands, dice que para contratar a los cabilderos de Israel se le pidió a las 35 empresas mexicanas con mayor presencia en Estados Unidos un cheque de 1.5 millones de dólares.

Esa cantidad se le pidió a Gruma, Cinépolis e Interceramic, por ejemplo, para comenzar a limpiar la imagen de los mexicanos.

También están en charlas con Ford y General Motors, las armadoras automotrices con fuerte presencia en México que fueron amenazadas por Trump.

“Estamos copiando el modelo a los israelíes, aunque hay que tropicalizarlo y adaptarlo a nuestra propia circunstancia y a nuestra situación de México. Los israelíes tienen el modelo y ya no vamos a inventar el hilo negro, por lo que se hará un copy paste de lo que nos sirva, y lo que no nos sirva a un lado”, explica Javier Martínez. “Para iniciar con la campaña nos asesoramos con el Comité Judío-Americano”.

El empresario insiste en que su objetivo es cambiar la narrativa de odio.

¿Ustedes van a cambiar la idea de Donald Trump de que México no es un país de delincuentes?, se le cuestiona a Javier Martínez.

—A los seguidores de Trump, y a él mimo también, ésa es la clave del trabajo entre la iniciativa privada de México y Estados Unidos. Debemos ser la voz del sector empresarial mexicano ante las autoridades estatales y federales del país vecino, en dónde no tenemos representación.

De la mano del Consejo Mexicano de Negocios (CMN) y del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) van a juntar esfuerzos y trabajar para defender a la economía y a los ciudadanos mexicanos, agrega Martínez.

“A los empresarios mexicanos les interesa defenderse, porque son parte de sus intereses; y si se van por su lado y nosotros por el nuestro, no tendrá el mismo efecto que si lo hacemos juntos”, señala.

“Más que contratar asesoría externa, nos ponemos a disposición de nuestras autoridades en México para entender el proceso que se vaya desarrollando desde una perspectiva de negocios que generan empleos y riqueza para México”, dice Stephan Wittig Zepeda, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Estados Unidos (Canacintra USA).

El presidente electo de Estados Unidos irá asumiendo su posición como guía de las políticas, por lo que bajo esta perspectiva deberá de seguir buscando su crecimiento y desarrollo.

“Estados Unidos ya es grande, por lo cual hacer que siga creciendo no depende de una estrategia de reinvención, sino más bien de ajuste sobre los mismos cimientos”, agrega Wittig Zepeda.

Lo cierto es que ya lo dijo Carstens durante el foro Perspectivas Económicas 2017 del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF): “Fuimos al cine y vimos cortos de una película; vimos diferentes escenas y no sabemos si es una película de terror o si va a tener un buen final”.

 

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