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Mexicanos llevan sus empresas a todo el mundo

13 abr 2017

El diario. México. Grupo Bimbo, La Costeña, Vitro, Mexichem y Telefónica Móvil son algunos ejemplos, destaca especialista.

 Más de cuarto de siglo ha pasado desde que el empresario mexicano Lorenzo Servitje, el fundador de grupo Bimbo,  fallecido en febrero pasado, perdió el miedo a salir de casa y llevó sus productos al extranjero desde su pequeña oficina en la capital mexicana con un lema que se convirtió en toda una institución.

“Temprano a la cama, temprano a trabajar, trabaja como loco y… ¡anúnciate!”, pregonó.

Así siguió el camino de la internacionalización en 1992 cuando compró dos panificadoras de Chile a la que siguió la adquisición de otras sucursales en Latinoamérica, Austria y hasta la República Checa para poner ejemplo a sus paisanos y mirar más allá del horizonte.

Actualmente cientos de empresas mexicanas se propagan por el mundo entre las que destacan 100 como las más globales, según un ranking  de la revista Expansión, especializada en negocios, que detectó su presencia en los cinco continentes.

“La expansión de las empresas mexicanas se debe a una combinación de las estrategias de cada una de ellas y las ventajas que le dio el Tratado de Libre Comercio con América del Norte”, observó José Antonio Quesada, especialista en servicios financieros de PricewaterhouseCoopers.

En las últimas décadas, los mexicanos de negocios están por igual en Estados Unidos (sólo 23 de las 100 más globales no tienen sucursales en el vecino del norte); que en el 98% de Latinoamérica (su mercado natural en expansión por el idioma); 12 con fuertes mercados en África y Oceanía y hasta curiosos éxitos como La Costeña que el año pasado inició operaciones en Emiratos Arabes Unidos.

Mexichem, dedicada a la industria química y petroquímica, es la mexicana con mayor presencia fuera de México: está en 48 países, entre ellos La India y Turquía, Estados Unidos y Colombia, cuatro Estados donde prueba su fuerza como gigante del capitalismo.  “Lo que notamos es que en los países  donde operamos sólo vendemos una línea de productos por lo que estamos desperdiciando esa infraestructura”, declaró Antonio Carrillo, CEO de Mexichem.

Por ello –agregó- si ya se venden conectores de electricidad, tanques de agua y tapas de excusado, ¿por qué no expandirse a refrigerantes, compuestos de fluorita para la industria cementera, refrigerantes o pvc (para conectores celulares)?

Mexichem también ha aprovechado el tipo de cambio y las ventajas de ser mexicana. “Somos de las pocas empresas que reportamos en dólares, una devaluación del tipo de cambio reduce nuestros costos, y nosotros, al ser exportadores netos, pues… ¡nos beneficiamos!”, dijo Carrillo en una conferencia de prensa.

Desde otro pedestal y con otra estrategia, la regiomontana Vitro destacó en los últimos meses porque en plena campaña antimexicana del magnate republicano Donald Trump compró por 310 millones de dólares al fabricante y distribuidor de vidrio para automóviles más grande de Estados Unidos: Pittsburgh Glass Works.

“Adquirimos al jugador más importante, a una de las partes fundamentales de la industria automotriz”, resumió Claudio del Valle, director de administración y finanzas al anunciar el triunfo como una cachetada con guante blanco a las políticas proteccionistas de Trump: una empresa mexicana producirá en EEUU aunque Ford haya cancelado inversiones en México.

Más allá de estas victorias, las empresas mexicanas en el extranjero no han estado exentas de las malas prácticas locales. Según el Índice de Pago de Sobornos que reveló en 2015 la organización Transparencia Internacional, ninguna compañía se libra de las dádivas que exigen funcionarios de gobierno en todo el mundo para otorgar licitaciones, permisos, licencias y otras documentaciones para operar.

Los hombres de negocio mexicanos también han llevado algunos vicios desde México. En 2014, la empresaGru del multimillonario Carlos Slim que da empleo a más de 100, 000 personas en todo el mundo, fue multada en Colombia con 31 millones de dólares por prácticas monopólicas.

Pero aún con estas denuncias en contra, “las compañías mexicanas no hubieran logrado crecer en todo el mundo sino fuera porque saben hacer negocios internacionales y se adaptaron a sus tiempos”, puntualizó el analista Quezada.

Fuente. El Diario.