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México ya empieza a sentir los golpes del proteccionismo de Donald Trump

10 ene 2017

El presidente electo de Estados Unidos está a dos semanas de asumir su cargo pero desde ya se está cargando a una economía de por sí debilitada.

A dos semanas para que tome posesión, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ya está causando estragos en México. En lo que va de semana, tres gigantes multinacionales de la industria del automovilismo (General Motors, Ford y Toyota) han sido desafiados desde el Twitter del magnate: “devuelvan la producción a suelo estadounidense o paguen un fuerte impuesto”. Ford obedeció de inmediato y canceló una multimillonaria inversión que tenía programada para el vecino del sur y todo apunta a que esa decisión se mantendrá inalterable. El debilitamiento de uno de los sectores que más aporta a la economía por su dinamismo, influencia en el PIB e inversión extranjera, cae en un mal momento para la economía mexicana.

El valor del peso cae precipitadamente, la inflación se dispara debido al aumento de la gasolina y la luz, el Gobierno se ve obligado a hacer recortes en el gasto público, no hay una reforma energética sólida y los mercados financieros preparados para abrir fuego al mínimo movimiento, hacen que la promesa de una tasa de crecimiento del 5% hecha por el presidente Enrique Peña Nieto con la que inició su administración sea hoy una tarea casi imposible.

La industria de los automóviles ha sido una de las grandes beneficiadas del Tratado de Libre Comercio en Norteamérica (NAFTA, por sus siglas en inlgés). El tratado, firmado por la administración de Bill Clinton hace 22 años, ha hecho que la producción de coches en tierras mexicanas se hayan multiplicado por tres y las exportaciones hacia Canadá y Estados Unidos subieron en un 80%. De paso, ha superado a Brasil y otras potencias como el primer productor de América Latina, y es el octavo en el mundo, superando a Francia o España, por ejemplo. El libre comercio ha creado también una cadena de producción interconectada, la cual se abastece de tecnología y valor añadido, pero también de ventaja logística y salarios bajos. 17 marcas de este sector tienen fábricas establecidas en territorio mexicano.

Este sector da empleo a cerca de un millón de mexicanos. La gran parte de ellos están en la clásica cadena de montaje de Ford -pintura, electricidad, ensamblaje- mientras que los empleos de cargos más altos -diseño, ingeniería, investigación- están en Europa, Estados Unidos y Japón, dejando a México con los rangos más bajos. Trump quiere acabar con ese balance. La clase trabajadora blanca le votó para que les devolviera sus antiguos puestos de trabajo. Cancelar el NAFTA, como ha advertido en repetidas ocasiones que hará, desataría un terremoto de elevadas e incalculables consecuencias.

Apróximadamente un 80% de los tres millones de vehículos que se producen en México terminan en el norte de sus fronteras. Esta industria colabora con un 3% del PIB nacional y recibe casi el 10% de la inversión directa extranjera. La retirada de Ford -1.600 millones de dólares- podría ser tan sólo el inicio de más bloqueos de entradas para capital en el país, muchas de ellas ya planificadas. A la espera de qué haga Trump, marcas como Kia, Toyota o BMW tienen proyectos en su agenda. Se espera que para finales de 2017, la inversión extranjera se haya comprimido en un 15%.

El número de ventas al exterior se ha caído abrúptamente en los últimos meses. La caída del año pasado fue de un 9%, de acuerdo a datos de AMIA, patronal mexicana. El mercado local, apoyado por la rebaja de créditos, ha soportado los golpes. No obstante, hay que tener en cuenta la subida de tipos del Banco de México, que subirá los precios de la financiación. “El mercado nacional sigue creciendo de forma acelerada; aunque no es lo suficientemente grande para compensar la caída en las exportaciones”, avisó el BBVA Bancomer en un estudio reciente, en el que pronosticó una tímida subida del PIB, en apenas un 1.8%, algo que no da para saciar las carencias de los mexicanos que viven en condiciones de pobreza, que son casi la mitad de la población total.

Manufactura, comercio, servicios inmobiliarios, construcción y minería son los cinco sectores más importantes de esta economía y entre ellos juntan el 60% del PIB. Todos han sufrido caídas en relación al año anterior. El peso ha perdido la mitad de su valor en los últimos dos años. La maniobra de Ford marcó un máximo histórico el martes y lo peor está por venir, avisan analistas. El mayor riesgo es que la inestabilidad provoque una salida de capitales, la cual terminaría de quebrar las condiciones macroeconómicas. A día de hoy, la deuda es del 48%, casi el doble que hace 10 años y el déficit va en el 3%. Como un poco de optimismo, el envío de remesas está subiendo de forma sorprendente, como parte también del miedo a Trump.

 

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