¿Puede México liderar la transición energética en la región?

Posición geográfica y cantidad de recursos son algunas de las virtudes del suelo norteamericano para el desarrollo de esta industria. Por el contrario, la incerteza jurídica y falta de incentivos estarían jugando en contra.

Si México destrabara su capacidad para desarrollar una sólida industria energética, podría liderar el proceso de transición hacia modelos más renovables en la región. De esa premisa parte un estudio elaborado por NTT Data en el que se analizó tanto el potencial como el atractivo de ese país para las inversiones en el sector.

Para su elaboración se entrevistó a unos 19 altos ejecutivos vinculados a la industria energética, principalmente de compañías como Enel, Iberdrola, Enagás, entre otras, con el fin de conocer los desafíos y oportunidades de ese mercado en el marco del proceso de transición de la matriz.

El estudio parte destacando los beneficios geográficos de México, considerando no solo su ubicación, sino también la vasta cantidad de recursos y su densidad poblacional, dado que cuenta con cerca de 130 millones de personas que abastecer.

Esto último también es destacado por el presidente de la Cámara Chileno Mexicana de Comercio, Bernardo Morelos Zaragoza, en conversación con DFSUD. “Tenemos una variedad enorme de recursos energéticos renovables, como solar, eólico, geotérmico, e hidroeléctrico, que son energías que tienen un potencial gigante en el país”, señaló.

La proximidad a Estados Unidos es otro punto a favor, según se lee en el reporte, considerando que “habilita un acceso casi directo a uno de los mercados más importantes del mundo fomentado aún más por la existencia del Tratado de Libre Comercio con ese país y Canadá”.

A ello se suma un “vibrante ecosistema de asociaciones del sector privado y de la sociedad”, acompañado de la solidez de algunos gremialismos vinculados, tales como la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex), la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN) o la recientemente creada H2 México.

Considerando todo lo anterior, el estudio señaló que estos recursos podrían servirle al país como base para crecer en infraestructuras, gasoductos, centrales eléctricas, y parques eólicos y solares que le permitan ganar protagonismo en un espacio de inversión en el que, de acuerdo al propio informe, acumuló más de US$ 6.400 millones entre 2018 y 2020 considerando sólo las transacciones realizadas por las compañías más grandes del mundo en esta industria.

De ese total de desembolsos, apenas un 2% estuvo destinado a Latinoamérica, indicó el reporte.

Tarea pendiente
En línea con las oportunidades, también llegan los desafíos que, en el caso de México, no son pocos.

Para liberar este “enorme caudal de oportunidades”, dijo Fernando Blanco, Energy Managing Director de NTT DATA Europe & Latam, “necesitamos contar con un marco regulatorio que establezca reglas de juego transparentes en este proceso de cambio y que al mismo tiempo genere mayores niveles de confianza”.

Y es que al final, “el problema de hoy es ideológico, pues el gobierno apunta a que sea la Comisión Federal de Electricidad la que lidere el desarrollo de ese potencial que implica la transición energética”, añadió Fidel Carrasco, experto en energía.

“Los únicos proyectos de energía renovable que se han autorizado en los últimos años, han estado ligados a la empresa estatal o a la agenda política de Estados Unidos, y los que están en carpeta también van a esa dirección; la mayoría son bajo un esquema público-privado y no es algo que agrade a las empresas”, indicó.

Ejemplo de ello es el comportamiento de la llegada de inversiones. Y es que según datos recopilados por Bloomberg y Energy News, los desembolsos relacionados con energía eólica y solar totalizaron US$ 1.000 millones, la cifra más baja desde 2016 cuando recién iniciaban las primeras subastas luego de la reforma energética.

Además, es importante mencionar que ese país estableció una meta de tener el 35% de toda su canasta de oferta energética limpia para el año 2024. Al cierre de 2022, se hablaba de un 29% de avance, según datos de la Secretaría de Energía de México.

A las tareas pendientes, Morelos, presidente del gremio, sumó la necesidad de mejorar los incentivos y las fuentes de financiamiento pues, “aunque está bastante desarrollado, aún hace falta promover mayores mecanismos adecuados, como fondos de inversión, además de los estímulos fiscales para que se puedan dar estas inversiones”.

La necesidad de comenzar a debatir y evaluar proyectos relacionados con tecnologías emergentes, como el hidrógeno verde, y una mayor articulación entre las grandes empresas estatales mexicanas y nuevos inversionistas privados son desafíos adicionales que cita el informe.

Fuente: DF SUD

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