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Alicia Bárcena, “llegó la hora que llegue una mujer a Naciones Unidas”

08 Mar 2016

Revista Ya. El Mercurio. Chile

Por Gabriela García.
Oficina con vista

 1 ¿Cuáles cree que son las fortalezas que la llevaron a ocupar el cargo de secretaria ejecutiva de la Cepal? Aquí se producen ideas pensando en las realidades de los países. De modo que importa mucho tener pasión y convicción. Además, provengo del mundo de las ciencias exactas, un área que exige mucha disciplina, constancia y claridad de ideas y objetivos. Es fundamental saber qué estás buscando, descubrir para qué eres bueno y para qué no. En mi caso, soy una persona a la que le gusta lo público. El ámbito privado no es mi fortaleza.

2 Y ¿qué debilidades ha tenido que trabajar para mantenerse en el puesto? Soy impaciente. Quisiera a veces que las cosas se hicieran más rápido. La organización del tiempo es una de mis grandes debilidades. Mantengo una lucha diaria para lograr combinar y enlazar todo lo que exige un puesto como éste.

3 Ser mujer, ¿hace más difícil el camino? Las cosas han cambiado y los propios varones así lo comprenden. Pertenezco a una generación de transición. Cuando comencé a trabajar y a estudiar, el escenario para las mujeres era muy difícil. Había una gran desigualdad, no teníamos las mismas oportunidades. Fue una lucha permanente ganarse un espacio. Hoy se hace un poco más fácil.

4 Estudió en Harvard. ¿Qué aprendió de esa experiencia? Fue importantísima, porque llegué a Harvard en 1987 después de haber sido Viceministra de Medio Ambiente de México. Y en la escuela de administración pública, la John F. Kennedy, escogí muchas materias de economía, porque desde entonces que quería ver cómo podíamos traducir el tema ambiental al área económica. Además, conocí a una persona que cambió mi vida: Maurice Strong, quien fue Secretario General de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Y que me invitó a trabajar con él. Así fue cómo ingresé a las Naciones Unidas.

5 ¿Cómo ha construido su liderazgo en la Cepal? Creo que es un liderazgo participativo. Yo no sé todo, para mí ha sido muy importante aprender de cada área. Y el liderazgo consiste en darle un hilo conductor. Cuando llegué faltaba un poco esa conexión para consolidar las propuestas y revisitar la teoría de desarrollo con nuevos elementos, como son la revolución tecnológica, la sostenibilidad ambiental y la urgencia de la igualdad. La Cepal tiene una propuesta de desarrollo estructuralista y heterodoxa, y a mí me tocó ir generando un espacio de trabajo interdivisional que pudiera llegar a los líderes de la región y a distintos públicos.

6 Y ¿cómo la ven como jefa? A veces me ven como trabajólica porque soy obsesiva, exigente, se me ocurren muchas ideas y les doy más trabajo del que normalmente tienen. Los equipos se me cansan un poco, pero creo que a la larga les gusta saber que su trabajo es valorado y que se refleja en propuestas que llegan a los jefes de Estado, a las altas autoridades de la región y de la comunidad internacional. Ese es mi papel: convertir lo que ellos hacen en un producto útil para el cambio que queremos.

7 ¿Qué recomienda hacer y no hacer para trabajar bajo presión o enfrentar momentos de crisis? Hay que mantener la serenidad para tener claridad mental. Y segundo, no descuidar nunca el círculo pequeño: la familia es lo primero. Eso para mí es ley de oro. Porque si a tu círculo pequeño lo tienes bien, entonces puedes actuar en el círculo mayor. Pero si lo sacrificas, te desestabilizas emocionalmente. Esa recomendación la recibí precisamente de Kofi Annan.

8 Dentro de sus sueños, ¿está el de ser la primera mujer en dirigir la ONU? Llegó la hora para que llegue una mujer a las Naciones Unidas. Para mí sería muy grato -ésta es mi alma máter-, pero además creo que hay muchas mujeres calificadas para eso. ya

 

Una mujer debe llegar a Naciones Unidas