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Eduardo Olaberría (OCDE): “A la mayoría de los países del bloque le gustaría tener el nivel de deuda de Chile”

08 Mar 2016

Pulso. Chile.

El economista encargado de analizar a Chile destaca el ajuste fiscal anunciado por Hacienda y señala que uno mayor podría afectar los programas sociales. Anticipa un recorte en la proyección de PIB 2016 de nuestro país y con sesgo a la baja. Dice que en el organismo no ven las reformas como un problema para el crecimiento, aunque les hubiese gustado un cambio laboral más profundo, que abordara el alto porcentaje de trabajadores contratados en forma temporal o fija.

Con buenos ojos vieron desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el ajuste fiscal anunciado por el Ministerio de Hacienda la semana pasada.

El coordinador para América Latina del organismo, y quien ve en detalle la evolución de la economía chilena, Eduardo Olaberría, destaca desde París la señal que el Gobierno entregó a los mercados con este recorte, a la vez que considera que el monto (US$ 540 millones, cerca del 1% del Presupuesto) es apropiado, ya que más podría haber comprometido el gasto social. Asimismo, plantea que el nivel de deuda de Chile es de los mejores del bloque, por lo que no es de preocupación.

¿Cómo evaluaron desde la OCDE el anuncio de ajuste fiscal de la semana pasada?

No nos ha sorprendido para nada. Es algo que estaba dentro de las posibilidades que nosotros planteábamos en el informe de Chile que presentamos en noviembre. A Chile hay que pensarlo dentro de un contexto mundial que para las economías emergentes y para las sudamericanas en particular, se ha vuelto mucho más complejo en los últimos dos años, y la tendencia -al menos en el corto y mediano plazo- no parece que vaya a mejorar. Nosotros ya en el último Economic Outlook habíamos dicho que Chile iba a tener que empezar a plantear un proyecto de consolidación fiscal.

¿Qué elementos debían impulsar esta consolidación?

En la OCDE no proyectamos precios de commodities, pero más o menos la idea que teníamos era que los valores que estaban explícitos en la regla fiscal de Chile podrían ser un poco elevados. Eso es lo que nos preocupaba, porque quizás había que ajustarlos. Vamos a seguir viendo mucha volatilidad, las bolsas han tenido bastante en los últimos meses y también los precios de los commodities. De hecho, el precio del cobre ha estado subiendo las últimas semanas, pero la tendencia es hacia precios más bajos y la percepción nuestra es que es difícil que el precio del cobre vuelva a subir a los niveles que estábamos proyectando en el largo plazo, porque seguimos pensando que China se va a seguir desacelerando. Pero hay un tema adicional y es que si bien la desaceleración de China afecta a todos los países su-damericanos, el cambio en la composición en el crecimiento de China -tratando de depender menos de la inversión y más del consumo doméstico- afecta más a Chile, porque implica una menor demanda por minerales y por el cobre en particular.

Había entonces que cambiar el valor de largo plazo del mineral…

Veíamos difícil una recuperación del precio del cobre y nos pareció lógica la preocupación del ministro de pedirle al Comité de Expertos que se vuelva a expresar, porque los cambios habían sido significativos desde la última vez que habían dado su visión.

¿Cómo ven la aplicación de la regla fiscal?

Nosotros en la OCDE somos muy fans de la regla fiscal de Chile. La OCDE tiene como foco recomendar mejores políticas para una vida mejor; muchas veces llevamos a Chile recomendaciones en función de las mejores prácticas de otros países. En el caso de la regla fiscal, nosotros tomamos el ejemplo de Chile y cuando escribimos sobre otros países que no tienen una regla fiscal, el ejemplo que damos es el de Chile. Nos parece que funciona muy bien, como debería ser el comportamiento de una familia. Uno tiene que tener la visión de cuáles van a ser los ingresos permanentes y gastar en función de eso.

¿Hay espacio para hacerle mejoras a la regla?

Como todo en el mundo, es perfectible. El marco de administración de las finanzas públicas en Chile es robusto, pero podría ampliarse para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas. Por ejemplo, los informes de finanzas públicas del Gobierno describen la política fiscal de corto y largo plazo, incluidos los pasivos contingentes y los supuestos de crecimiento y gasto, lo cual ha resultado ser de utilidad para evaluar la posición fiscal. Pero para aportar una mayor previsibilidad podrían incorporarse a la propia regla objetivos presupuestarios de mediano plazo que fueran coherentes con el mantenimiento de una sólida posición financiera neta por parte del Gobierno. El diseño institucional del Consejo Fiscal Asesor podría reforzarse con arreglo a las mejores prácticas. Debería incorporarse una mayor autonomía para este consejo, en el marco de una ley de responsabilidad fiscal que garantice una evaluación independiente del cumplimiento de las reglas fiscales en el futuro.

¿El monto del ajuste fiscal es suficiente o se podría haber hecho algo más?

A nosotros nos parece que está bien, tampoco hay que exagerar. La señal al mercado es fuerte, en el sentido de que el Gobierno está preocupado por mantener la muy buena reputación que tiene Chile alrededor del mundo, respecto de que es un país que se toma las cuestiones financieras y de presupuesto en serio. Me parece que está en línea con lo que es la regla fiscal y una recomendación que habíamos hecho es que además de tener una consolidación, ésta tenía que ser gradual. Haber ido más allá del 1% del Presupuesto, que fue más o menos el monto anunciado, implica que hubiese tenido que tocar otro tipo de gastos, como gastos en salud o cuestiones sociales, situación que nosotros no veríamos muy bien, porque si hay algo que Chile necesita -y resaltamos mucho en nuestro informe- es impulsar las políticas sociales y el gasto social, que es bastante bajo en relación a otros países de la OCDE, para así reducir el gran problema de desigualdad que tiene.

¿Más entonces habría sido perjudicial desde el punto de vista de combatir la desigualdad?

Exactamente. Lo que está haciendo el Gobierno está bien, que es dar una señal clara a los mercados de que se están ajustando, consolidando en línea con lo que era el plan, y ajustándose en función de los desarrollos en los mercados mundiales del precio del cobre, y al mismo tiempo cuidando de no hacer un daño a la política social. Está en línea con nuestras recomendaciones.

Algunas voces pedían un recorte mayor debido al alza de la deuda bruta de Chile. ¿Ustedes ven este incremento en la deuda como preocupante?

La respuesta concreta es que no nos parece que el número o la foto sea un problema. A la mayoría de los países miembros de la OCDE les gustaría tener el tamaño de deuda que tiene Chile, que es muy bajo comparado con casi todos los países de la OCDE. De todas formas,  hay que separar la foto de la película. El hecho de que aumentó la deuda a su mayor nivel en muchos años sugiere que venía en una tendencia al alza, y esta decisión del ministro viene a dar una señal en ese sentido, que se lee como “nos preocupa esto y vamos a tratar de cambiar la tendencia”. Hay que diferenciar el nivel de la tendencia. Entonces en función de eso nosotros sugeríamos que había que iniciar la consolidación fiscal para cambiar esa tendencia, pero el nivel por ahora no nos preocupa. Además, nosotros prestamos mucha atención al déficit de cuenta corriente y Chile en los últimos años lo ha cerrado significativamente. Comparado con otros países emergentes nos parece que Chile no tiene un riesgo importante.

¿Ven nuevos recortes fiscales?

No esperamos específicamente ningún recorte, pero sí sabemos que hay riesgos que están principalmente a la baja. En junio, cuando salgamos nuevamente con el economic Outlook, probablemente vamos a revisar a la baja el crecimiento para Chile, que lo teníamos en 2,6% en el último informe.Claramente, como el escenario ha cambiado, lo vamos a reducir y además  vamos a resaltar que los riesgos permanecen a la baja, es decir que dependiendo de eventos que esperemos no sucedan en China o en otras economías, podrían generar un shock más grande que afecte aún más el precio de los commodities, incluyendo el cobre, y en ese caso existe la posibilidad de que haya nuevos recortes.

¿El menor crecimiento es sólo por factores externo o también cosas internas, como las reformas?

Tal cual lo dijimos en noviembre, el shock es principalmente externo. Inclusive cuando uno compara, la desaceleración en el crecimiento de Chile es mucho más limitada que en la mayoría de los países emergentes, y esto gracias a que Chile tiene un marco macroeconómico muy sólido que le permite absorber estos shocks muy bien. Respecto de las reformas, éstas siempre generan discusiones políticas agitadas, porque obviamente hay sectores que se benefician más que otros y los que no se benefician protestan. En la OCDE nosotros promovemos reformas, y en el diagnóstico de la necesidad de las reformas que tuvo Chile, de la necesidad de una reforma tributaria, de la necesidad de una reforma laboral, de la necesidad de una reforma del sistema de educación, en la OCDE hemos coincidido y hemos tratado de ayudar a Chile a impulsarlas. En los detalles hemos tenido diferencias.

¿Entonces no son un problema para el crecimiento las reformas en Chile?

No vemos problema que haya reformas, sabemos por ejemplo que Chile necesitaba una reforma laboral. Nosotros, eso sí, hubiésemos esperado una reforma laboral más profunda, que se concentre en reducir la dualidad que hay en el mercado laboral. Chile es uno de los países OCDE en que el porcentaje de los trabajadores contratados en forma temporal o fija es más alto. Nos parece que hay una desigualdad muy grande entre aquellos que tienen contrato permanente y contratos temporarios. Nos hubiese gustado que la reforma laboral se hubiese focalizado también en esos asuntos, pero no nos parece que el hecho de que se esté discutiendo una reforma laboral afecte el crecimiento de manera negativa.

“A la mayoría de los países del bloque le gustaría tener el nivel de deuda de Chile”