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Lo que hay detrás de la venta de empresas chilenas a extranjeros

24 Ago 2015

La Tercera. Chile.

La venta de Cruz Verde a la mexicana Femsa es parte de una creciente tendencia: la compra de empresas chilenas por extranjeros. Se repite, así, el escenario de los 90. Hoy, un entorno de mayor incertidumbre, activos más baratos y la necesidad de diversificarse explican este fenómeno.

Entre fines de los 90 y comienzos de los 2000, los empresarios chilenos cargaron con un cartel incómodo: fueron catalogados de rentistas. Ello, tras una fuerte oleada de capitales extranjeros -mayoritariamente de origen español- que llegó al país a comprar emblemáticas compañías que estaban en manos locales o a invertir en sectores clave, como infraestructura. Así, prender la luz, tomar agua de la llave, ponerle azúcar al café, telefonear a un conocido, pedir un crédito o usar las carreteras fue algo que tuvo como denominador común la presencia de capitales internacionales.

Más de una década después, se evidencia un fenómeno similar, que durante el último año se ha transformado en tendencia: la compra de empresas chilenas por parte de actores extranjeros. Cruz Verde es el ejemplo más reciente, donde la mexicana Femsa acordó la compra del 60% de la principal cadena de farmacias del país, quedando su histórico controlador, Guillermo Harding, con un 40% de la propiedad.

No es el único caso. La venta de Tres Montes Lucchetti y de Aguas Antofagasta a las colombianas Nutresa y Empresa Pública de Medellín, respectivamente, son otros ejemplos del renovado apetito extranjero por tomar posiciones en el país, que incluye, además, la compra del holding CGE por parte de la española Gas Natural Fenosa, en US$ 3.300 millones; la adquisición de CFR (Recalcine) en US$ 2.900 millones por la multinacional Abbott Laboratories; la entrada de los estadounidenses de Prudential a AFP Habitat, en una operación cercana a US$ 530 millones, y la compra de la española Bupa-Sanitas del 56% de Cruz Blanca. A la lista también se suma, entre otras, la estadounidense Liberty, que incorporó Penta Security a su portafolio.

Una tendencia que no tiene fecha de término, anticipan en el mercado. “Las empresas a nivel global están de compra y los empresarios chilenos están más dispuestos a vender.  Este fenómeno se empezó a notar en 2013, tomó fuerza en 2014 y se consolidó en 2015 (…). Es muy probable que esta tendencia aumente”, sostiene Cristián Moreno, socio de Ameris Capital.

Coincide Jorge Becerra, senior partner en The Boston Consulting Group. “Nosotros anticipamos que se mantendrá en los próximos años”. Los sectores donde ven oportunidades de nuevas operaciones son el financiero, retail y salud, enumera.

En BTG Pactual refrendan el interés que se ha despertado en el extranjero por Chile. José Ignacio Zamorano, director ejecutivo de Finanzas Corporativas, explica que al mirar las cifras públicas sobre las OPA realizadas en el país, “se ve que en los últimos dos años ha habido un explosivo crecimiento de transacciones, que han totalizado más de US$ 11.000 millones”.

Al analizar quiénes han sido los compradores, agrega, “aproximadamente el 60% corresponde a inversionistas americanos y el restante casi principalmente a empresas de origen europeo”. Si se considera quiénes han sido los vendedores, menciona que “casi un 80% ha correspondido a accionistas chilenos”. Esa misma tendencia “se ve al analizar compras recientes de compañías chilenas no listadas, donde no se requiere una OPA para la toma de control”, acota.

El socio de una firma especialista en la gestión de inversiones aporta otros datos para graficar lo que ocurre con la propiedad de firmas locales. Menciona que en 2013 se hicieron operaciones de compra -directa o vía OPA- por US$ 1.884 millones, en 2014 se elevó a US$ 5.900 millones, donde la venta de CFR representó casi la mitad de ese monto, y en lo que va de 2015, las adquisiciones ya suman US$ 5.000 millones, lo que no incluye la operación de Cruz Verde. “La diferencia es que en 2015 no hay ninguna transacción tan grande como la de CFR o de CGE, por lo que es posible que terminemos este año con un monto global de operaciones igual de grande que en 2014, pero con transacciones de tamaño más pequeño. Esto evidencia el mayor número que ha habido de ese tipo de  operaciones”, subraya.

Un director de un banco de inversión detalla que mayoritariamente son empresarios considerados medianos los que están protagonizando este tipo de operaciones de venta. “Son inversionistas que tienen empresas que valen entre US$ 20 millones y US$ 70 millones, principalmente. Ahí se concentra el grueso de las transacciones”, acota. En ese grupo se contabilizan unos 10 mil empresarios en el país.

Los grandes grupos, por lo general, no entran en esta dinámica, dice un gerente de un family office. “Los grandes conglomerados que son más tradicionales, si bien se internacionalizan, al mismo tiempo necesitan seguir teniendo presencia relevante en el país, por un tema de pertenencia”, sostiene el ejecutivo.

En 1980, casi la totalidad de las principales compañías listadas estaba en manos locales. Tras la crisis financiera, la apertura económica y las privatizaciones, entraron más extranjeros. Así, en el año 2000 más del 50% del patrimonio de las compañías top ten de Chile era controlado por consorcios extranjeros. En la actualidad, en cambio, esa cifra está en torno al 38%.

Pero hoy, ¿por qué los chilenos están más receptivos a vender sus compañías y los inversionistas extranjeros dispuestos a tomar nuevas posiciones en este mercado?

Por una combinación de factores domésticos y externos, es la explicación que se repite en el mercado. El mayor pesimismo de los empresarios nacionales explica la apertura a vender, “lo que ha hecho que los extranjeros estén más atentos a lo que pasa acá”, comenta un gerente general de una administradora.

Lo otro, señalan, es la disociación de percepciones entre extranjeros y chilenos. A todo eso se suma el “interesante” valor actual de los activos.

Chile, más barato

El mercado local hoy está más barato que antes, es la opinión mayoritaria de los expertos en manejo de activos, coyuntura que abre oportunidades para que los inversionistas globales quieran entrar a Chile, “tomando posiciones con mejores precios que en el pasado”, opina Axel Christensen, director de Estrategia para América Latina de BlackRock. Esto, agrega, “es efecto del comportamiento que han tenido las monedas respecto del dólar, porque hoy con menos dólares compras más”.

Moreno complementa: “El valor en dólares de las empresas del Ipsa es 20% más bajo que hace un año. Es una buena oportunidad para las empresas multinacionales que quieren tener presencia en Chile”. Los sectores que lideran los retrocesos de valor en el mercado bursátil son industria, consumo y construcción.

Para el socio de Ameris Capital, las fusiones y adquisiciones en 2015 a nivel global debieran lograr su mayor nivel desde la crisis financiera de 2008. Y Chile estará en ese proceso. “Hace unos años, los extranjeros golpeaban la puerta para comprar empresas en el país, pero era difícil concretar transacciones, porque acá se exigía un precio alto o simplemente los controladores no estaban dispuestos a vender”, relata.

A juicio del director de Estudios de Renta Variable de Santander Global Banking and Markets, Nicolás Schild, hay otro elemento a tener en cuenta. “Los extranjeros que provienen de mercados desarrollados levantan financiamiento en Estados Unidos o Europa a tasas muy convenientes, por lo que les resulta más barato comprar una empresa acá”. Eso, sumado a “una depreciación del 40% de las monedas latinoamericanas en los últimos dos años, ha hecho más rentable la compra de activos en la región”, comenta.

En opinión de BTG Pactual también ha influido la agresividad de las ofertas, “ayudadas, en parte, por el debilitamiento del tipo de cambio, donde el euro y, principalmente, el dólar se han convertido en monedas de cambio más poderosas”, indica Zamorano. Frente al peso chileno, explica, el dólar y el euro se han apreciado 30% y 15%, respectivamente, entre el promedio del período 2010-2013 y entre 2014-2015.

Por ejemplo, dicen, en la venta de la eléctrica Guacolda que lideraron en 2014 “hubo una treintena de empresas extranjeras interesadas que analizaron en detalle la transacción, una cifra impensada años atrás”.

Percepción de riesgo  

Un panorama más pesimista de crecimiento de corto plazo, debido al ciclo bajo de los commodities a nivel internacional, unido a una mayor incertidumbre local, son  factores que han influido en la mayor disposición de empresarios chilenos a vender.

Un empresario lo grafica así. “El riesgo y la incertidumbre en Chile aumentaron. Si me pongo rentista o inversionista depende de las señales que vea. Si ser inversionista o productor significa ganar un 6% o 7% lleno de problemas y el mismo 6% o 7% lo puedo obtener siendo rentista, es natural y obvio que opte por lo segundo. Entonces, depende de las oportunidades y las señales”, dice.

En los años 80, agrega, los empresarios chilenos tenían mucho por hacer y construir. Ahora que “los empresarios han logrado hacer crecer sus empresas, que han invertido y generado empleo, les cuesta arriesgarlo”.

Para Guillermo Tagle, presidente de IM Trust-Credicorp Capital, si bien hay un entorno político y económico que ha generado incertidumbre en el país, vinculado al proceso de reformas, Chile sigue siendo un destino confiable para la inversión extranjera.

“Chile sigue siendo un buen lugar para invertir de acuerdo a la institucionalidad, las reglas del juego y la seriedad en el manejo de su política macroeconómica. Para un inversionista que busca diversificar su cartera, Chile es un mercado atractivo para estar”, asegura. Prueba de ello, subraya, es que en la mayoría de las transacciones que han liderado, “ha habido inversionistas internacionales interesados en entrar o crecer en el país”.

Un alto ejecutivo de una gestora de inversiones explica que en las transacciones de compra y venta que se han hecho en Bolsa, en general, los precios han sido significativamente más altos que el valor al que se estaban transando las acciones de esas firmas. Por dos razones. La primera, detalla, es que efectivamente los papeles están más baratos y, lo segundo,  es que estos nuevos inversionistas estratégicos de largo plazo están dispuestos a pagar un precio  más alto por estas compañías que el que estaban dispuestos los  inversionistas en la Bolsa. Y cita ejemplos.

“A dos meses de que la alemana ED&F Man anunciara la OPA por el 100% de Iansa, el precio de la acción subió 80%; los títulos de la salmonera Invermar aumentaron 65% también a dos meses de que Alimar lanzara la OPA, mientras que  las acciones de CGE se elevaron en 83% también a 60 días de anunciarse la OPA de la española Gas Natural”, precisa el ejecutivo.

Eduardo Muñoz, vicepresidente de la Bolsa de Comercio y presidente de Nevasa, cree que hay otro factor que también explica el renovado interés de los inversionistas globales por Chile: el riesgo diluido que implica el país dentro del portafolio de las multinacionales. “Los extranjeros son, en general, multinacionales que ponen una pequeña parte de su patrimonio en Chile, que hoy compran barato por efecto cambiario, primero, y por mejores múltiplos, después, y tienen alguna suerte de protección política como extranjeros, por los eventuales tratados que los protegen”, afirma.

Christensen comparte parte de esa visión. “Para el extranjero, que es una empresa global, Chile representa menos que para el inversionista chileno, donde la variación del peso, el cambio en la tendencia del precio del cobre y otros elementos pesan mucho más que en las compañías extranjeras, por eso se habla de un riesgo más diluido”, sostiene.

Reconoce, eso sí,  que “el atractivo es que hoy existen las ganas de vender, eso era algo que antes no existía”.

La nueva y mayor carga tributaria también explicaría el interés de los inversores locales por poner el cartel de venta. “Otra razón por lo que los chilenos están vendiendo es por la ventaja tributaria que permitiría a los extranjeros pagar un 35% de impuestos versus un 44,5% a los chilenos. La última propuesta del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, incluso profundizaría más esta diferencia, porque propone eliminar la renta atribuida para los chilenos. En esas condiciones, ¿cómo podría competir un chileno con un inversionista extranjero en una misma industria?”, se pregunta Muñoz.

Diversificarse, el objetivo  

La incertidumbre, para muchos empresarios chilenos, abrió la posibilidad de diversificar sus negocios y buscar nuevos horizontes para sus inversiones.

Así lo cree Leonidas Montes, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez. “Hay muchos empresarios chilenos que han crecido sólo en Chile. Y ahora, frente al riesgo político, están más abiertos a oportunidades de diversificación”, apunta. Las oportunidades de largo plazo que se abren en países como Colombia, que tiene 50 millones de habitantes, o Perú, con 30 millones, están a la vista, añade.

Schild agrega: “La incertidumbre del mercado local ha llevado a actores a diversificar el riesgo, vendiendo parte de sus activos o incorporando socios, porque ven que si quieren expandirse más necesitan un socio que traiga capital y volúmenes”.

Pero esa reacción natural de diversificación no siempre es guiada por el entorno económico local o internacional. Según Jorge Becerra, de Boston Consulting Group, hay también una necesidad en las empresas chilenas de asegurar la sucesión. “Varias familias están pasando a segunda o tercera generación, donde la cantidad de familias dependientes de los retornos de las inversiones familiares es cada vez mayor y, al mismo tiempo, es más difícil ponerse de acuerdo en la forma de control y gobierno por el número y la diversidad de intereses”, señala.

Son esas mismas segundas y terceras generaciones, acotan en BTG Pactual, que han quedado a cargo de esas compañías, “las más proclives a la diversificación”.

El proceso, en todo caso, es de ida y de vuelta, aclaran en el mercado, donde empresas chilenas también han salido de comprar o, al menos, explorado opciones. “Hace un mes, Colbún estaba participando en una licitación de una generadora importante en Colombia”, recuerda Sergio Zapata, analista senior de CorpResearch.

Y las platas, ¿adónde van? 

Los recursos que están recibiendo los empresarios chilenos con la venta de parte o la totalidad de sus empresas no se está reinvirtiendo en el país, alertan en el mercado.

“Esto es algo nuevo, que comenzó hace dos a tres años, desde el inversionista local y también el institucional, que han disminuido de manera importante su participación de renta variable local, incluso a niveles mínimos históricos este año”, afirma Andrés Galarce, de EuroAmérica.

Las cifras del Banco Central confirman lo anterior. En el segundo trimestre de 2015, si bien el ingreso de inversión extranjera creció un 68% comparado con igual período de 2014, los recursos que salieron del país subieron un 45%.

Los inversionistas institucionales, por su parte, también han estado privilegiando los mercados desarrollados por sobre los emergentes, apunta Moreno.

Un informe de EuroAmérica de julio muestra que tanto las AFP como los fondos mutuos, redujeron a mínimos históricos su exposición a renta variable local.

Durante el séptimo mes del año,   precisa el reporte, las gestoras realizaron una desinversión neta por US$ 45,4 millones en acciones locales. Lo propio hicieron las administradoras de fondos mutuos, evidencia el informe, entidades que realizaron ventas netas por US$ 28 millones en títulos locales, “alcanzando un nuevo mínimo histórico”.

Cuánto durará esta tendencia es difícil evaluar, señalan en las empresas y bancos de inversión.

Mientras, el mercado es testigo de públicas y silenciosas tratativas para comprar y vender, las proyecciones sobre dónde estarán las futuras oportunidades de negocios son claras. “Empresas globales podrían estar interesadas en comprar empresas locales con alta participación de mercado en sectores en que es difícil construir una participación de mercado relevante y donde existen altas barreras a la entrada”, prevé Moreno, quien menciona que el sector financiero o los vinculados al consumo son los más atractivos.

Para BlackRock, las industrias ligadas a la agroindustria, salmones y de alimentos en general van a seguir siendo focos de atención, donde ya se esperan nuevas operaciones: la colombiana Team adquirirá el 100% de la chilena Brendenmaster, mientras Agrosuper mandató a IM Trust para buscar un socio estratégico para su salmonera Los Fiordos o explorar una fusión con otra compañía, y la chilena de Coca-Cola Andina estaría en contactos con las mexicanas Coca-Cola Femsa y Arca Continental para una integración.

http://www.latercera.com/noticia/negocios/2015/08/655-644127-9-lo-que-hay-detras-de-la-venta-de-empresas-chilenas-a-extranjeros.shtml