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Mario Waissbluth: “Pretender lograr transformaciones de 20 años en 18 meses ha sido una oda a la insensatez”

07 Sep 2015

Pulso. Chile.

Critica las “expectativas crecientes levantadas tanto por Piñera como por Bachelet” y aboga por un régimen semi-presidencial. “La historia demuestra que cuando las cosas revientan, los pobres terminan inevitablemente más pobres que antes”, dice.

En medio de las distintas protestas de las últimas semanas, el presidente del directorio de Educación 2020 publicó una dura carta en la que afirmó que como sociedad estamos “peligrosamente acercándonos al momento en que todas las reivindicaciones, de sindicatos, trabajadores del Metro, Transantiago, camioneros, profesores, contratistas, alumnos, o molestias por olores, se basan en la toma y en la paralización de servicios básicos para la población”. Sumado a esto, Mario Waissbluth criticó la “falta de liderazgo político, tanto en La Moneda como en los partidos” y, pese a que advirtió que tenemos “un modelo socioeconómico injusto y segregador”, acusó que “la responsabilidad colectiva por el país parece haberse esfumado, y cada grupo cuida sus propios intereses aunque quede la crema”.

Al ser consultado sobre las razones de su reclamo, adelantó que en octubre “estará en librerías” su ensayo “Tejado de Vidrio: Cómo Recuperar la Confianza en Chile”, en el que, según explicó, “intento describir y abordar la compleja – e incluso peligrosa- problemática del momento actual, y sus posibles soluciones”.

¿Por qué, a su juicio, el malestar social en Chile ha crecido?

El origen de los problemas actuales es el resultado de décadas de abusos; inequidad estructural de ingresos; individualismo fomentado como política de Estado; expectativas crecientes levantadas tanto por Sebastián Piñera como por Michelle Bachelet; pésima conducción política desde La Moneda, los partidos de Gobierno y de oposición. Estos partidos, para peor, conducidos por caciques, totalmente desprestigiados, y dedicados activamente a “aguachentar” las recomendaciones de la Comisión Engel; mala gestión legislativa y del Estado; y un escenario económico más restrictivo de lo previsto.

¿Pero ve malestares sociales legítimos y/o sólo reclamos oportunistas e individualistas?

En ese contexto, la gente ya considera que la única manera de lograr sus demandas, sean estas legislativas, laborales, cacerolazos, camioneros, peticiones estudiantiles, o de queja ciudadana sobre malos olores o un tendido eléctrico, es extremar las exigencias y recurrir a algún grado de violencia, sea ésta en paros, tomas, paralización de servicios públicos, carreteras, hasta el extremo de las molotov que con alguna frecuencia se descubren en algunos recintos educacionales. El fenómeno es claramente creciente. La solidaridad social y ciudadana comienza a esfumarse. Primero estoy yo y/o mi grupo de referencia y los demás “que se jodan”. Por supuesto que hay reclamos muy legítimos y los hay individuales, oportunistas y/o francamente deshonestos.

¿Qué manifestaciones considera legítimas y cuáles no? La movilización de 2011 fue apoyada transversalmente y puso en agenda la educación.

En una democracia, en principio, todas las manifestaciones son legítimas. Así, la movilización de 2011 fue la que “corrió el cerco” y permitió por primera vez cuestionar no sólo el modelo educativo, sino algunas nefastas premisas del modelo socioeconómico actual. Sin embargo, a medida que las manifestaciones se hacen mucho más frecuentes, caen en la violencia física, o en el abuso de los derechos de los demás, por ejemplo, al libre tránsito, que es cuando el espiral de violencia comienza a preocuparme.

¿Qué problema identifica en las manifestaciones recientes?

El problema es que cuando esta modalidad de acción social se generaliza, el espiral de violencia a veces puede reventar por lados insospechados y al menos yo, francamente, me declaro muy preocupado. La historia demuestra que cuando las cosas revientan, los pobres terminan inevitablemente más pobres que antes, las democracias más deterioradas, y los gobiernos populistas, militaristas o demagógicos hacen presa a la ciudadanía.

¿Por qué cree que la Presidenta, el Gobierno y la NM han caído en las encuestas?

Soy un convencido del modelo  de las socialdemocracias… si las entendemos como las del norte de Europa, no las de “fiesta y siesta”. Llegar allá nos podría tomar, haciendo las cosas bien y pausadamente, 20 años. Leí en detalle el programa de gobierno de Bachelet, y me hizo mucho sentido, en su “letra grande”. Sin embargo, tener monarquías presidenciales de cuatro años de duración, con elecciones municipales de por medio, y pretender lograr las transformaciones profundas de 20 años en 18 meses, en medio de la crispación, ha sido una oda a la insensatez.

¿A qué se refiere con la “insensatez”?

Iniciativas legislativas apuradas y desprolijas, en el orden incorrecto, con prioridades financieras inadecuadas, sumadas a un abuso masivo del “pituteo” de cargos, y la demolición casi terminal de la Alta Dirección (que Piñera comenzó con peculiar entusiasmo), han generado una muy mala gestión de lo cotidiano, y son la causa estructural de este fracaso. Si a esto se suman los incidentes de Caval, SQM, Penta, Endesa y Corpesca, el resultado es que ya muy pocos creen en la Presidenta, en su Gobierno, y tampoco en los partidos de oposición. La cura pasa, en parte, por una renovación total del sistema de partidos y financiamiento de la política, y la migración, hacia el fin de este Gobierno, a un sistema más sensato, que para mi gusto es el semi-presidencial o semi-parlamentario. Mi personal conclusión es que esa reforma constitucional es imprescindible y la más urgente.

¿Cómo observa el proceso de reforma educacional? 

Lo que está ocurriendo con la reforma educativa, me temo, es lo mismo que con el resto de las reformas. Concuerdo en plenitud con la “letra grande”, discrepo en la casi totalidad en el orden en que se han hecho las cosas, las “letras chicas” de las legislaciones, y las prioridades presupuestales de la misma.

¿Qué le parece el adelanto de la gratuidad de la educación superior para 2016 vía Ley de Presupuestos? ¿Está de acuerdo con la modalidad y los requisitos?

Es otro error fruto del apuro. Me quedo con las palabras del diputado Giorgio Jackson, quien en su momento desfiló por las calles pidiendo la gratuidad: “Tratar de adelantar la gratuidad, sin que exista un marco regulatorio, es un error”, dijo ahora. Es imposible saber si las modalidades y requisitos exigidos van a colisionar o no con el nuevo y extremadamente complejo modelo de educación superior que está aún en pleno diseño. Transitar del caos actual de la educación superior -fruto del libertinaje de mercado – a un modelo más sensato tomará como mínimo una década.

¿Qué opina del último traspié que protagonizó el Mineduc en que publicaron un “borrador” sobre los cambios a la gratuidad 2016?

Una mera anécdota en medio del caos inducido por el anuncio de gratuidad del 21 de Mayo, que llevó nada menos que a la toma de 20 universidades que no pertenecen al CRUCH.

¿Se cumplirá con la promesa de la gratuidad al 70% en 2018 y la universal en 2020? ¿Cómo?

A menos que el cobre suba a cuatro dólares la libra, y el crecimiento supere el 4% anual,  mi más ferviente deseo es que estas promesas no se cumplan. Sería casi inmoral, con las carencias que tenemos en educación parvularia, donde necesitamos cerca de 50 mil nuevas y bien remuneradas, con calidad formativa equivalente a un magíster, así como el Sename, al que hay que rehacer y triplicar su presupuesto, la protección integral de nuestra dañada infancia, las pensiones mínimas intolerablemente bajas, y la salud primaria, entre otras materias.

http://www.pulso.cl/noticia/actualidad—politica/politica/2015/09/5-70024-9-mario-waissbluth-pretender-lograr-transformaciones-de-20-anos-en-18-meses-ha.shtml