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Mexicano deleita a chilenos con sus tacos y huaraches caseros

19 Ene 2015
Por Julio Wright. Corresponsal de Notimex

Santiago, 16 Ene (Notimex).- La comida mexicana está presente desde hace varios años en el circuito gastronómico chileno, pero las grandes ausentes hasta abril pasado eran las taquerías, la primera de las cuales fue inaugurada en el bohemio barrio santiaguino de Bellavista.

“Los Miserables” luce en su exterior una pizarra con la frase “Comida 100% mexicana” y enumera los platos que ofrece, entre ellos chilaquiles rojos, quesadillas, huaraches, tamales y, por supuesto, tacos de una gran variedad, donde no faltan al pastor y de cochinita pibil, entre muchos otros.

El dueño de “Los Miserables”, el mexicano Federico Aguilar, no está sentado tras un gerencial escritorio ni tampoco en la caja del local, que cuenta con sencillos mesones y pisos de madera. Federico está en la cocina, frente a una ardiente plancha donde calienta los tacos y sus sabrosas preparaciones y pregunta a los comensales, de manera muy amable, respecto a los gustos, como el grado de picante.

Federico aconseja a quienes leen el menú colocado en las paredes y no entienden algunos de los ingredientes de los platos. Confiesa que la mayoría de las veces la pregunta es la misma: “¿los platos son muy picantes?”, ante lo cual responde, seguramente varias veces al día, que el picante es a gusto del consumidor y que la picosa salsa roja es preparada en el mismo local.

Sentados en uno de los pisos, y escuchando de fondo un inconfundible Antonio Aguilar con “Juan Charrasqueado”, Federico cuenta que llegó el 8 de abril de 2010 a Chile con la intención de explorar un negocio de venta de productos “Todo a $390” en el sector oriente de Santiago, emprendimiento que motivó que alargara su estancia en forma indefinida.

“La familia de un amigo, que tenía papá chileno y mamá mexicana, me invitó a invertir con ellos en un negocio acá en Chile y ya no me regresé a México. A fines de octubre de 2010 puse mi primer local del tipo “Todo a $390”, pero las cosas no se dieron y ellos finalmente se quedaron con el negocio”, apuntó.

“Mi amigo era Juan Carlos Gallegos (que murió sorpresivamente el año pasado), que más que mi amigo era como si fuera mi hermano. Era mi mejor amigo y siempre que salíamos en la noche a tomar un trago queríamos comer algo antes de regresar a la casa. En México sales de un bar o una disco y siempre quieres es ir a cenar tacos en una esquina, entonces para nosotros era como un sueño tener una taquería en Santiago”, comentó.

La presencia de su amigo Juan Carlos (“JC”) en el local es innegable, tanto en sus palabras al momento de recordar a su socio y hermano fundador (“para mí JC no ha muerto, sigue acá”), como en el menú, donde figura el “Huarache JC” en su honor.

Por otra parte, Federico confiesa que “siempre me ha gustado cocinar y mi grupo de amigos chilenos siempre me pide que haga tacos. Yo traigo harina desde México y mi esposa encontró otra harina acá, entonces hicimos una mezcla para las tortillas y ahí con Juan Carlos nos decidimos a concretar el sueño de la taquería después que a nuestros amigos chilenos les gustaron todas las pruebas que hicimos”.

“Le hemos dado un sentido muy casero a nuestra comida, del estilo de la señora que se planta con sus guisados en una esquina de México, que hace las tortillas a mano, esa tortilla que es fresca y recién hecha. De alguna manera quise atrapar ese concepto y ponerlo en un lugar de comida rápida en Chile con un concepto fino, de comida gourmet”, puntualizó.

Añadió que “nosotros hacemos especialidades como el chicharrón prensado, que sólo se conoce en México, el mole con pollo, que también gusta bastante, y la lengua en salsa verde, que es una tendencia nueva para la gente joven. Hemos hecho una variedad de 15 propuestas de guisados y también hemos incorporado tacos vegetarianos, porque a mucha gente en Chile no le gusta la carne”.

Con una pasión por la cocina que le sale por los poros, Federico agrega que “hemos ido adaptando los sabores al mercado chileno, por eso sacamos el picante de la comida y la propuesta son las salsas de aguacate y de tomate picante o no picante que elige la persona al momento de montar la preparación”.

“Ésta es mi pasión. Yo esto no lo hago por dinero, sino porque me gusta, porque me gusta cocinar y atender a las personas y entregarles lo que se hacer, porque se los entrego con mucho corazón”, dijo este mexicano nacido en el Distrito Federal pero que hasta antes de su llegada a Chile manejó un despacho de asesoría fiscal en León, Guanajuato.

En su carpeta de proyectos figura la realización de eventos durante este año y la consolidación del local, un verdadero paraíso para los paladares que gustan de la comida mexicana al paso en pleno barrio bohemio santiaguino… y con atención, un par de días de la semana, hasta las seis de la mañana para quienes van de regreso a sus hogares tras una larga jornada de juerga en Bellavista.

 

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