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Mexicanos de 10 en el extranjero

14 Sep 2015

Excélsior. México.

Excélsior presenta testimonios de jóvenes que enfrentaron limitaciones para ingresar en la élite educativa del mundo, como Rodolfo Salvador Delgadillo, el primer mexicano que obtuvo una beca de la Universidad de Oxford.

Mexicano conquista Oxford

Para poder cursar en una de las mejores universidades de Inglaterra, Rodolfo Salvador Delgadillo luchó por una de las 16 becas otorgadas por la casa de estudios inglesa contra 400 participantes de todo el mundo

Por primera vez en la historia, un mexicano obtuvo una de las becas que la Universidad de Oxford otorga a estudiantes internacionales destacados para así enfrentar el desafío del déficit alimentario del planeta. Sólo gracias a los recursos brindados por esta institución británica, el ingeniero civil de la UNAM Rodolfo Salvador Delgadillo pudo realizar su sueño de estudiar la maestría en Inglaterra, en una de las seis mejores universidades del mundo, porque con las becas o con los apoyos financieros vigentes en México era imposible cubrir todos los gastos que representaba ser un alumno de dicha institución.

“Yo me di cuenta de que el problema de escasez de agua en México no estaba en la parte técnica, porque tenemos ingenieros muy brillantes, sino en la administración.”

“Les explicaba que en Guerrero era terrible, porque era una zona donde llovía prácticamente todos los días, pero la población no tenía acceso al agua potable.”

Rodolfo Salvador Delgadillo, estudiante de la maestría en Ciencias, Política y Gestión del Agua en la Universidad de Oxford Foto: David Hernández

 

A pesar de que Rodolfo “estaba feliz y brincando” porque ya tenía en sus manos la carta de aceptación para estudiar la maestría en Ciencias, Política y Gestión del Agua en la Universidad de Oxford, todavía veía lejana la posibilidad de viajar a Inglaterra.

Este joven ingeniero estaba consciente de que sin el apoyo de una beca su destino era renunciar a esta puerta que se le abría y debía rechazar una oportunidad académica que escasos estudiantes en el mundo tienen como él, pues ni con todos los ahorros de su vida ni con toda la ayuda de sus papás, ni sumando una beca del Conacyt, lograría pagar el millón de pesos que se requiere para cubrir la matrícula de la universidad y la estancia de un año en Inglaterra.

A través del Conacyt tal vez podría conseguir casi la mitad de la matrícula, 300 mil pesos; sin embargo, quedarían pendientes otros 270 mil, más gastos de manutención.

El nivel socioeconómico sí es un factor determinante para que los jóvenes mexicanos estudien algún semestre de la licenciatura o un posgrado en el extranjero.

Para tener más claridad de cómo estudiar en el extranjero significa un privilegio casi exclusivo para las clases más favorecidas de México, basta mencionar que 83% de los estudiantes fuera del país provienen de alguna institución privada y que sólo una de las ocho universidades con mayor movilidad internacional es pública: la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, según reporta Patlani, La encuesta de movilidad estudiantil internacional en México, de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

El Tec de Monterrey es la universidad que encabeza la lista de movilidad internacional. Tres de cada diez estudiantes mexicanos en el extranjero pertenecen a esta institución.

Mientras las universidades privadas pueden ofrecer diversos planes de estudios a sus alumnos para globalizar su formación académica y más de 80% de las familias de sus estudiantes pueden absorber los gastos extra generados por el viaje, hay instituciones públicas que prácticamente son ajenas a este tipo de beneficios, además de que 99% de sus alumnos para poder viajar depende exclusivamente de fondos públicos,
como en el caso de las universidades técnicas.

Si juntáramos a todos los alumnos en el extranjero que provienen de universidades públicas, como técnicas, estatales, politécnicas y tecnológicas, no representarían ni 10% del total de los 17 mil 689 jóvenes mexicanos que estudiaban en una institución internacional en 2013, registrados por Patlani.

“Elevar la competitividad del país implica, entre otras cosas, contar con profesionales preparados al más alto nivel en todas las áreas, y para eso el intercambio internacional resulta indispensable no sólo para aprender de los avances que están realizando otros países, sino además, para alcanzar un mejor entendimiento de la realidad actual”, afirmó a
Excélsior, Alma Maldonado, autora de la encuesta de Patlani y doctora en Educación Superior por el Boston College.

Cuando a Rodolfo se le agotaban los días para poder inscribirse en la maestría e iba descartando las diversas opciones de fondos públicos en México, porque con ninguno le alcanzaba para ser parte de una de las mejores universidades del mundo, se enteró a través de la web de la solución a su falta de recursos que lo llevaría hasta Europa: el Programa de becas y liderazgo de la Universidad de Oxford, llamado Louis Dreyfus-Weidenfeld, que apoyaba a estudiantes de 53 países emergentes, incluido México.

Rodolfo fue uno de los 400 alumnos de todo el mundo que pelearon por las 16 becas que cubrían no sólo la matrícula del posgrado, sino que incluían 14 mil 57 libras esterlinas (364 mil pesos) para gastos de manutención en Inglaterra durante un año.

En una carta de motivos expuso al jurado la problemática de escasez de agua que afecta a varias zonas de México y cómo ese programa de maestría podría contribuir para que él fuera parte de la solución.

Este joven, nacido en Hidalgo hace 25 años y quien vivió su adolescencia en Guerrero, era testigo de la falta de agua potable en la sierra.

“Yo me di cuenta de que el problema de escasez de agua en México no estaba en la parte técnica, porque tenemos ingenieros muy brillantes, sino en la administración. Les explicaba que en Guerrero era terrible, porque era una zona donde llovía prácticamente todos los días, pero la población no tenía acceso al agua potable”, comentó Rodolfo.

Estudiar en el extranjero representa mayores oportunidades de trabajo, ya sea en el país de origen o en otras naciones. Foto: Archivo

Sin esperarlo, por el alto nivel de competitividad al que se enfrentaba este recién egresado de la UNAM, recibió un correo electrónico de los administrativos de la Universidad de Oxford, donde le informaban que había obtenido una de las 16 becas.

“Me dijeron: ‘Rodolfo, muchas felicidades, ya supimos que tienes esta beca, no te preocupes por nada más, ya está todo resuelto, te van a dar tu primer pago en octubre. Al leerlo estaba emocionadísimo, al borde del llanto por la felicidad”, recordó el joven.

Este correo era el inicio de aquel sueño de viajar por primera vez al extranjero y estudiar en la universidad más reconocida de Inglaterra.

Así como este joven de la UNAM se las ingenió para estudiar en otro país, lo hacen cada año miles de mexicanos, aunque a diferencia de Rodolfo deban sacrificar la calidad académica de universidad a la que ingresarán, porque si como él todos aspiraran a pertenecer a una de las mejores 20 universidades del mundo, que en su mayoría se ubican en Estados Unidos, “se necesitaría un presupuesto de 200 mil dólares (tres millones 360 mil pesos aproximadamente) para colegiatura, útiles y manutención”, de acuerdo con Carolina Cárdenas, de la  Fundación Mexicana para la Educación, la Tecnología y la Ciencia (FUNED).

Ni las becas ni los financiamientos educativos en México alcanzan a cubrir todos los recursos que requiere estar en la élite educativa, tal vez los altos costos de las universidades estadunidenses sea uno de los principales factores para que 75% de los mexicanos elijan estudiar posgrados en naciones europeas, donde las colegiaturas son mucho más accesibles.

España es el país predilecto de todo el mundo entre los jóvenes mexicanos para ir a estudiar.

“Esta preferencia hacia España se explica, además de sus precios accesibles, en sus universidades, a que el dominio de inglés entre los jóvenes mexicanos es deficiente y es un lugar que está céntrico, que les permite viajar por varios países europeos”, aseguró Maldonado.

Sin importar las limitaciones a las que los jóvenes mexicanos puedan enfrentarse, cada vez son más los que apuestan por ir a estudiar una maestría al extranjero, pues 78% de los becarios mejora su posición laboral al regresar, y no sólo eso, comparten experiencias con diferentes culturas, lo cual les da una visión más amplia y globalizada, de acuerdo con cifras de FUNED.

Rodolfo, por ejemplo, aunque le faltan algunos meses para titularse de la maestría, ya tiene propuestas de trabajo en al menos dos países más a parte de México: India e Inglaterra.

“Lo más valioso para mí de esta experiencia fue conocer a gente del todo el mundo. Las clases son de primera, todos mis maestros son expertos en el área con publicaciones en las mejores revistas de ciencia a escala internacional y que han hecho descubrimientos en sus campos”.

También logró conocer de primera mano los problemas de agua que padecen en Kenia, Singapur, la India, Estados Unidos e Inglaterra, gracias a los compañeros de su clase.

Hasta cuando asistía a un bar en Oxford aprendía. En la barra, pidiendo una cerveza, era común encontrarse con los grandes genios de la nanotecnología, que le explicaban hacia dónde iba el futuro de los procesadores.

Rodolfo, impulsado por la gran oportunidad que le dio esta beca, creó la Asociación de Ingenieros Líderes Unidos por México. En este selecto grupo invitó a participar a sus amigos mexicanos que estudiaban en Harvard, Cambridge, con la finalidad de ir difundiendo sus logros entre los alumnos de las universidades públicas.

“La idea con la asociación es proporcionar a las nuevas generaciones un escenario globalizado. Vamos a ofrecer unas conferencias a los de primer ingreso de la UNAM para que sepan que en la Facultad de Ingeniería estamos al mismo nivel que cualquiera de las mejores universidades del mundo. También queremos compartirles nuestra historias, porque pueden servirles de ejemplo e inspiración.”

 

Se quedará en Europa por bajos avances en el país

Carlos García viajó a ese país para estudiar un doctorado en la Universidad de Darmstadt;
ahora trabaja para ella

La decisión de Carlos García ya está tomada, no volverá a México tras concluir su doctorado en seguridad informática (aplicando técnicas de inteligencia artificial). Egresado del Tec de Monterrey, los estudios que en la Universidad de Darmstadt en Alemania cursa son más desarrollados que lo que en México se ofrece en el mercado laboral, por eso la opción no es volver.

En entrevista con Excélsior, Carlos —quien ya tiene cinco años viviendo en Europa— comentó que su llegada al viejo continente se dio gracias al apoyo que Conacyt le dio para estudiar una maestría en la Universidad de Edimburgo.

Posteriormente, después de estar un tiempo en el país y al darse cuenta que no había opciones, “pues no hay mucho qué hacer”, buscó cursar el doctorado, esta vez en Alemania por ser el país donde planteaban la inteligencia artificial y seguridad.

“Fui becado por la Universidad de Darmstadat. Luego de un año me ofrecieron un puesto de tiempo completo. Estoy como investigador, y a la par hago mis estudios de doctorado.

“Al ser trabajador de tiempo completo en  la universidad, me pagan como empleado gubernamental. Alemania tiene un esquema de sueldos interesante, en cuanto a empleados públicos. Todos estos puestos están moderados en cuánto se gana o no. Yo estoy financiado por el gobierno alemán”, dijo.

La rama que él estudia es beneficiosa en la actualidad. Al tener todo en computadoras, todo debe estar protegido. “La computación nació sin seguridad y ahora que todo depende de ésta necesitamos considerar empezar a estructurarla de forma segura”, expresó.

— ¿Cómo calificarías la calidad educativa en México?

—México tiene un gran problema, en mi opinión. Tiene el problema de que los estudios son muy de la mano, no te enseñan cómo aprender, sino te indican qué es lo que tienes que aprender, esto sirve muy bien al principio, pero cuando quieres empezar con cosas que ya nadie sabe o quieres ser experto se complica.

“En Europa es distinto, las clases no duran nada, son 40 minutos por cada materia. Porque la clase sólo consiste en saber el outline de las cosas, qué tienes que saber y aprender, pero no necesariamente te lo tienen que explicar, es mucho autoestudio”.

 

“Muchas cosas las podemos aprender también en México”

Anaís Pereda cursó un máster en edición en el país europeo; aquí solicitó un crédito para solventar sus gastos de manutención

Durante los últimos 11 meses, Anaís Pereda vivió en España para cursar el máster en edición, producción y nuevas tecnologías periodísticas, que certifica la Universidad CEU San Pablo en convenio con el diario El Mundo.

Soltera, de 26 años, llegó a Europa con los ahorros del sueldo de su último trabajo en México, en TV Azteca, aunque sólo le duró un mes. El resto del curso, mientras iniciaron los últimos seis meses de prácticas remuneradas, solventó su manutención gracias a una beca-crédito del Banco de México.

El Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos Gante (Fiderh) —crédito adquirido— le otorgó casi 200 mil pesos en cuatro pagos, siendo el primero en noviembre de 2014.

“Hay dos opciones: lo voy pagando por plazos o si entro a dar clases a alguna universidad pública (en México) lo pago con horas de clase”, comentó a Excélsior vía telefónica.

Diferente a un modelo de posgrado en México en la rama, las clases le fueron impartidas en el periódico madrileño, luego cursó tres meses de prácticas en Suplementos especiales, y hoy está a punto de terminar tres meses opcionales en la sección Audiovisual.

— ¿Encontraste la calidad educativa que buscabas?

— Sí, yo creo que la he encontrado. En parte también me he dado cuenta que muchas cosas las podemos aprender en México y no es necesario irse a otro país para obtener un mejor conocimiento, aunque es verdad que hay ciertas cosas aquí (en España) que no me enseñaron en México en el área de periodismo. Aquí están enfocados en más investigación, un periodismo diferente.

Anaís egresó de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Opina que no hay trecho entre la calidad educativa que recibió en su patria con la que hoy recibe en España.

— ¿Visualizas alguna oportunidad laboral en Europa?

— En Europa se podría, pero está más complicado, uno por cuestión de que aquí, en España, están apenas recuperándose de la crisis, y entonces pienso que la prioridad es, primero, darle empleo a los españoles, y segundo, que no hay mucha oferta de trabajo.

—¿Te gustaría quedarte a vivir en Europa?

—Es extraño, pues he pasado varias etapas. Primero dices: ‘Yo me quiero quedar aquí por siempre, porque aquí no hay tanta inseguridad, los servicios son mejores; luego llega la etapa donde empiezas a extrañar y dices, yo quiero volver a México, extraño’.

“Tengo ganas de volver a México y también regresarle a mi país lo que me ha dado, para mí siempre fue importante esto de volver, no pensaba quedarme para siempre”, contestó.

http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/09/13/1045500