Cicmex – Cámara Chileno Mexicana

Chile 2 – 1 México

En los ochenta, la presencia de mexicanos en La Liga española de futbol o en Las Grandes Ligas de béisbol, resultaba más bien una excepción.

Solo individuos dueños de habilidades innatas superiores como Hugo Sánchez, o Fernando Valenzuela, cumplían con los estándares que demandan esas competencias.

Hoy es difícil contar la cantidad de personas, mujeres y hombres nacidos en México, que juegan al más alto nivel del mundo en ambos deportes.

Claro que nacer con talento sigue siendo clave, pero los aspirantes saben hoy que aumentar el tamaño de sus músculos y entrenar sicológicamente, cuenta. Aprender lo necesario requirió de décadas de práctica y pruebas.

A la hora de emprender parece ocurrir algo similar hoy en el país respecto a lo que pasaba con los deportes en los ochenta.

En las grandes ligas de las empresas de Silicon Valley, acaso Kavak es la única mexicana que juega a buen nivel. Ahí es en donde la tecnológica financiera Stripe es la ‘Maradona’, la dueña de todos los récords, con un valor actual de 95 mil millones de dólares.

Y en ese nivel, solamente la compañía creada por Carlos García Ottati, Loreanne García Ottati y Roger Laughlin, están a la altura… por el momento. Las inversiones en esa empresa que facilita el comercio de coches usados en línea, motivaron que su valor supere los mil millones de dólares.

Colombia tiene un monstruo como la repartidora Rappi y Argentina hizo uno todavía más grande cuando puso en el tablero a Mercado Libre, cuyas acciones en conjunto le confieren un valor de 73 mil millones de dólares y la ubican como la empresa más valiosa de América Latina.

En ese rubro, Chile –con menos de un quinto de la población mexicana– se apura para anotar su segundo ‘unicornio’ en ese horizonte. Luego de que Uber pagó más de 400 millones de dólares por la comercializadora de víveres sudamericana Corner Shop, la que parece venir es NotCo, una empresa que vende productos hechos con base en plantas, que utiliza algoritmos para precisar fórmulas que deriven en sabores iguales a los tradicionales, por eso promete litros de extractos de piña, col y coco, envasados como un producto que ‘no es leche’, cuya consistencia puede confundir a un humano bebedor de alimento de becerros.

NotCo apuesta a un creciente mercado que en países como Estados Unidos busca opciones vegetarianas o veganas, cuyo proceso no tenga vínculo alguno con los animales.

Para llegar a su meta requiere de tecnología, de una fuerte labor de mercadotecnia y de inversionistas que aguanten presión, a cambio de potenciales ganancias altas.

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, por ejemplo, compró una participación en esa empresa chilena hace un par de años para vincularla con su comercializadora de alimentos Whole Foods.

¿Pero qué razón existe en motivar que los países multipliquen los casos de estas empresas de alta tecnología? Que tal como sucede con futbolistas exitosos que mandan millones a casa, las empresas exitosas terminan haciendo lo mismo, pero en dimensiones mucho más grandes.

Así como esos jugadores que empiezan en fuerzas básicas, las compañías de nueva generación no entregan ganancias en su arranque y pueden pasar años antes de que los accionistas vean un dólar de utilidad, pero una vez que se adueñan de un mercado, las oportunidades de sacar ventaja se multiplican.

La relativa ventaja que hoy parece mostrar Chile en términos de emprendedurismo innovador, puede ser revertida rápidamente ante la multitud de empresas tecnológicas en México, clientes de grandes desarrolladoras de software como Softtek o de emergentes como Encora o Dacodes.

Pongan atención también a lo que derive del diseño digital basado en el software de la francesa Dassault. Con éste, estudiantes mexicanos ejecutarán proyectos en ocho Laboratorios Académicos de Innovación, Diseño y Manufactura Digital, creados por la Secretaría de Educación Pública en universidades estatales.

¿Qué sería útil? Más inversionistas que gusten del riesgo a cambio de la posibilidad de llegar a Las Grandes Ligas.

Jonathan Ruiz Torre: El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

Link: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/jonathan-ruiz/chile-2-1-mexico

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